¿Hablas conmigo?: Taxi Driver

Taxi Driver ha dividido tanto a la crítica como al público desde su estreno en 1976. Unos consideran a Travis un desorientado moral que presume de ser el salvador de aquella joven prostituta y por lo tanto de héroe. Un héroe que ajustició a tres figuras sospechosas en una sangrienta locura homicida. Pero otros, especialistas, tras un detallado estudio psicológico de Travis, advirtieron un trasfondo cinematográfico magistralmente diseñado y descubrieron que aquel loco homicida era un sociopatológico de los que se encuentran en todas partes. Fíjense en el texto de uno de sus carteles, allí decía : “En cada calle, en cada ciudad hay un don nadie que sueña con ser alguien”.

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El espectador y Travis, recorren de la mano unas calles infestadas de bandas callejeras que campan a sus anchas, prostitutas adolescentes a la espera de sus clientes, y publicidad luminosa. Pocas veces se vieron secuencias tan impresionantes de Nueva York. La fotografía es sucia, humeante,  pasa de la luz más estridente a la oscuridad, se alterna entre el enfoque semidocumental y el subjetivo. La banda sonora, la acústica, tiene un papel preponderante en la película. No sólo acompaña la película, sino que da lugar a una unión inmensamente peculiar entre la imagen y el sonido. Fue Bernard Herrmann quién compuso esa mítica melodía. Quizás nunca hayan oído hablar de él y no les suene de nada, pero Herrmann no es ni más ni menos que el compositor de grandes clásicos como: Con la muerte en los talones (1959), Psicosis (1960), Vértigo (de entre los muertos) (1958) y El cuarto mandamiento (1942).

Aquel comienzo, la melancolía y el humo inundan la pantalla. De la nada, un taxi amarillo aparece entre los compases musicales de aquella melodía de jazz. Y el fantasmal taxi, desaparece y tras él, una nube de humo vuelve a cerrarse. La historia de Travis es similar, aparece de la nada, se deja ver brevemente a la luz nocturna, y vuelve a desaparecer en la nada.

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Travis, no es un héroe. Naturalmente, la violencia es un tema importante en la película, pero no es precisamente física, sino social. Travis personifica a aquel tipo que se ha perdido en la gran ciudad y que Robert De Niro dotó de un rostro y figura propia inconfundible de un modo psicodélico y fascinante. La cámara de Scorsese es nerviosa, melancólica y rara. Alargando las secuencias para crear esa atmosfera hipnotizante y psicodélica como el The End de The Doors y lograr que el sudor y la angustia traviese la pantalla de nuestros televisores. ¿Quién no recuerda la improvisada escena en la que Travis se planta con el torso desnudo delante del espejo y con el revólver desenfundado se bate contra sí mismo?: “¿Hablas conmigo, me lo dices a mí? ”

Y es que Taxi Driver es una película sumamente inquietante y fascinante, pero también muy arriesgada. La inmortalidad de esta película de culto como una de las grandes del cine es incuestionable, la interpretación acústica y dirección, brillan como nunca para dar lugar a este diamante en bruto que es deber de todo cinéfilo, ser vista al menos una vez en la vida. Una de las mejores películas no sólo de los gloriosos años setenta, sino que también del poderoso dúo de Scorsese, De Niro.

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naranjomecanico.wordpress.com Más de un siglo de cine da mucho que hablar.

One response to “¿Hablas conmigo?: Taxi Driver”

  1. Vaisin says :

    Taxi Driver es sencillamente una de esas películas que se han de ver una vez en la vida: Grandiosa obra maestra, la mejor de Scorsese sin duda 😀

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